BIENVENIDO

“…EN LA PERSECUCIÓN FINAL CONTRA LA SANTA IGLESIA ROMANA REINARÁ PEDRO ROMANO, QUIEN PASTOREARÁ A SU GREY EN MEDIO DE MUCHAS TRIBULACIONES. DESPUÉS DE ESTO, LA CIUDAD DE LAS SIETE COLINAS SERÁ DESTRUIDA Y EL JUEZ JUSTO VOLVERÁ PARA JUZGAR A SU PUEBLO...




miércoles, 15 de febrero de 2017

Conciliábulo que hizo Lucifer en el infierno tras la muerte de Cristo

QUIEN COMO DIOS... NADIE COMO DIOS....

(Revelación con Imprimátur de la Santa Iglesia) Conciliábulo que hizo Lucifer en el infierno tras la muerte de Cristo según la venerable María Jesús de Ágreda (Cuidad Mística de Dios). A los lectores: Les podemos asegurar que esta lectura o no la han hecho nunca, o muy pocos, y si no la hacen ahora es muy posible que jamás la hagan. Pues bien en sus manos dejamos estas líneas, y no exageramos en lo que vamos a decir: puede que el destino eterno de sus almas este en que lean esta publicación. Aclaramos que no es una lectura para almas frívolas, sino para almas que de verdad buscan la perfección. Pues las frívolas nada entenderán ni sabrán degustar la belleza, que acompaña a toda verdad, y siempre causa el bien en las almas. (Nicky Pío)


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La caída de Lucifer con sus demonios desde el monte Calvario al profundo del infierno, fue más turbulenta y furiosa que cuando fue arrojado del cielo. Y aunque siempre aquel lugar es tierra tenebrosa y cubierta de las sombras de la muerte, de caliginosa (tenebrosa) confusión, de miserias, tormentos y desorden, como dice el santo Job: pero en esta ocasión fue mayor su infelicidad y turbación; porque los condenados recibieron nuevo horror y accidental pena con la ferocidad y encuentros que bajaron los demonios, y el despecho que rabiosos manifestaban. Cierto es que no tienen potestad en el infierno para poner las almas a su voluntad en lugares de mayor o menor tormento; porque esto lo dispensa el poder de la divina justicia, según los deméritos de cada uno de los condenados, porque con esta medida sean atormentados. Pero, a más de la pena esencial, dispone el justo Juez que puedan sucesivamente padecer otras penas accidentales en algunas ocasiones; porque sus pecados dejaron en el mundo raíces y muchos daños para otros que por su causa se condenan, y el nuevo efecto de sus pecados no retratados les causa estas penas. Atormentaron los demonios a Judas con nuevas penas, por haber vendido y procurado la muerte a Cristo. Y conocieron entonces que aquel lugar de tan formidables penas, donde le habían puesto, era destinado para castigo de los que se condenasen con fe y sin obras, y los que despreciasen de intento el culto de esta virtud y el fruto de la redención humana. Y contra estos manifiestan los demonios mayor indignación, como la concibieron contra Jesús y María.
Luego que Lucifer tuvo permiso para esto y para levantarse del aterramiento en que estuvo algún tiempo, procuró intimar a los demonios su nueva soberbia contra el Señor. Para esto los convocó a todos, y puesto en lugar eminente les habló, y dijo: A vosotros, que por tantos siglos habéis seguido y seguiréis mi justa parcialidad en venganza de mis agravios, es notorio el que ahora he recibido de este nuevo Hombre y Dios, y como por espacio de treinta y tres años me ha traído engañado, ocultándome el ser divino que tenía, y encubriendo las operaciones de su alma, y alcanzando de nosotros el triunfo que ha ganado con la misma muerte que para destruirle le procuramos. Antes que tomara carne humana le aborrecí, y no me sujeté a reconocerle por más digno que yo de que todos le adorasen como superior. Y aunque por esta resistencia fui derribado del cielo con vosotros, y convertido en la fealdad que tengo, indigna de mi grandeza y hermosura; pero más que todo esto me atormenta hallarme tan vencido y oprimido de este Hombre y de su Madre. Desde el día que fue criado el primer hombre los he buscado con desvelo para destruirlos; y si no a ellos, a todas sus hechuras, y que ninguna le admitiese por su Dios ni le siguiese, y que sus obras no resultasen en beneficio de los hombres. Estos han sido mis deseos, estos mis cuidados y conatos; pero en vano, pues me venció con su humildad y pobreza, me quebrantó con su paciencia, y al aún me derribó del imperio que tenía en el mundo con su pasión y afrentosa muerte. Esto me atormenta de manera, que si a él le derribara de la diestra de su Padre, donde ya estará triunfante, y a todos sus redimidos los trajera a estos infiernos, aun no quedara mi enojo satisfecho, ni se aplacara mi furor.
¡Es posible que la naturaleza humana, tan inferior a la mía, haya de ser tan levantada sobre todas las criaturas! ¡Que ha de ser tan amada y favorecida de su Criador que la juntase a sí mismo en la persona del Verbo eterno! ¡Que antes de ejecutarse esta obra me hiciese guerra, y después me quebrantase con tanta confusión mía! Siempre la tuve por enemiga cruel; siempre me fue aborrecible e intolerable. ¡Oh hombres tan favorecidos y regalados del Dios que yo aborrezco, y amados de su ardiente caridad! ¿Cómo impediré vuestra dicha? ¿Cómo os haré infelices cual yo soy, pues no puedo aniquilar el mismo ser que recibisteis? ¿Qué haremos ahora, o vasallos míos? ¿Cómo restauráremos nuestro imperio? ¿Cómo cobraremos fuerzas contra el hombre? ¿Cómo podremos ya vencerle? Porque si de hoy mas no son los mortales insensibles ingratísimos, si no son peores que nosotros contra este Hombre y Dios que con tanto amor los ha redimido, claro está que todos le seguirán a porfía; todos le darán el corazon y abrazarán su suave ley; ninguno admitirá nuestros engaños; aborrecerán las honras que falsamente les ofrecemos, y amarán el desprecio; querrán la mortificación de su carne, y conocerán el peligro de los deleites; dejarán los tesoros y riquezas, y amarán la pobreza que tanto honró su Maestro; y a todo cuanto nosotros pretendamos aficionar sus apetitos, les será aborrecible por imitar a su verdadero Redentor. Con esto se destruye nuestro reino, pues nadie vendrá con nosotros a este lugar de confusión y tormentos; y todos alcanzarán la felicidad que nosotros perdimos; todos se humillarán hasta el polvo, y padecerán con paciencia, y no se logrará mi indignación y soberbia.
¡Oh infeliz de mí, y qué tormento me causa mi propio engaño! Si le tenté en el desierto fue darle ocasión para que con aquella victoria dejase ejemplo a los hombres, y que en el mundo le hubiese tan eficaz para vencerme. Si le perseguí, fue ocasionar la enseñanza de su humildad y paciencia. Si persuadí a Judas que le vendiese, y a los judíos que con mortal odio le atormentasen y pusiesen en la cruz, con estas diligencias solicité mi ruina, y el remedio de los hombres, y que en el mundo quedase aquella doctrina que yo pretendí extinguir. ¿Cómo se pudo humillar tanto el que era Dios? ¿Cómo sufrió tanto de los hombres, siendo tan malos? ¿Cómo yo mismo ayudé tanto para que la redención humana fuese tan copiosa y admirable? ¡Oh qué fuerza tan divina la de este Hombre, que así me atormenta y debilita! Aquella mi enemiga, Madre suya, ¿cómo es tan invencible y poderosa contra mí? Nueva es en pura criatura tal potencia, y sin duda la participa del Verbo eterno, a quien vistió de carne. Siempre me hizo grande guerra el Todopoderoso por medio de esta Mujer tan aborrecible a mi altivez, desde que la conocí en su señal o idea. Pero si no se aplaca mi soberbia indignación, no me despido de hacer perpetua guerra a este Redentor, a su Madre y a los hombres. Ea, demonios de mi séquito, ahora es el tiempo de ejecutar la ira contra Dios. Llegad todos a conferir conmigo por qué medios lo haremos, que deseo en esto vuestro parecer.
A esta formidable propuesta de Lucifer respondieron algunos demonios de los más superiores, animándole con diversos arbitrios que fabricaron para impedir el fruto de la redención en los hombres. Convinieron todos en que no era posible ofender a la persona de Cristo, ni menguar el valor inmenso de sus merecimientos, ni destruir la eficacia de los Sacramentos, ni falsificar ni revocarla doctrina que Cristo había predicado; mas que no obstante todo esto convenía que, conforme a las nuevas causas, medios y favores que Dios había ordenado para el remedio de los hombres, se inventasen allí nuevos modos de impedirlos, pervirtiéndolos con mayores tentaciones y falacias. Para esto algunos demonios de mayor astucia y malicia, dijeron: Verdad es que los hombres tienen ya nueva doctrina y ley muy poderosa, tienen nuevos y eficaces Sacramentos, nuevo ejemplar y maestro de las virtudes, y poderosa intercesora y abogada en esta nueva Mujer; pero las inclinaciones y pasiones de su carne y naturaleza siempre son unas mismas, y las cosas deleitables y sensibles no se han mudado. Por este medio, añadiendo nueva astucia, desharemos, en cuanto es de nuestra parte, lo que este Dios y Hombre ha obrado por ellos; y les haremos poderosa guerra procurando atraerlos con sugestiones, irritando sus pasiones, para que con grande ímpetu las sigan, sin atender a otra cosa; y la condición humana, tan tímida, embarazada en un objeto, no puede atender al contrario.
Con este arbitrio comenzaron de nuevo a repartir oficios entre los demonios, para que con nueva astucia se encargasen como por cuadrillas de diferentes vicios en que tentar a los hombres. Determinaron que se procurase conservar en el mundo la idolatría, para que los hombres no llegasen al conocimiento del verdadero Dios ni de la redención humana. Si esta idolatría faltaba, arbitraron se inventasen nuevas sectas y herejías en el mundo; y que para todo esto buscasen los hombres más perversos y de inclinaciones depravadas que primero las admitiesen, y fuesen maestros y cabezas de los errores. Y allí fueron fraguadas en el pecho de aquellas venenosas serpientes la secta de Mahoma, las herejías de Arrio, de Pelagio, de Nestorio, y cuantas se han conocido en el mundo, desde la primitiva Iglesia hasta ahora, y otras que tienen maquinadas, que ni es necesario ni conveniente referirlas. Este infernal arbitrio aprobó Lucifer, porque se oponía a la divina verdad, y destruía el fundamento de la salud humana, que consiste en la fe divina. A los demonios, que lo intentaron y se encargaron de buscar hombres impíos para introducir estos errores, los alabó y acarició, y los puso a su lado.
Otros demonios tomaron por su cuenta pervertir las inclinaciones de los niños, observando las de su generación y nacimiento. Otros de hacer negligentes a sus padres en la educación y doctrina de los hijos, o por demasiado amor, o aborrecimiento, y que los hijos aborreciesen a sus padres. Otros se ofrecieron a poner odio entre los maridos y mujeres, y facilitarles los adulterios, y despreciar la justicia y fidelidad que se deben. Todos convinieron en que sembrarían entre los hombres rencillas, odios, discordias y venganzas, y para esto los moviesen con sugestiones falsas, con inclinaciones soberbias y sensuales, con avaricia y deseo de honras y dignidades, y les propusiesen razones aparentes contra todas las virtudes que Cristo había enseñado; y sobre todo divirtiesen a los mortales de la memoria de su pasión y muerte, y del remedio de la redención, de las penas del infierno y de su eternidad. Y por estos medios les pareció a todos los demonios que los hombres ocuparían sus potencias y cuidados en las cosas deleitables y sensuales, y no les quedaría atención ni consideración de las espirituales, ni de su propia salvación.
Oyó Lucifer estos y otros arbitrios de los demonios, y respondiendo dijo: Con vuestros pareceres quedo muy obligado, todos los admito y apruebo, y todo será fácil de alcanzar con los que no profesaren la ley que este Redentor ha dado a los hombres. Pero en los que la admitan y abracen, dificultosa empresa será. Más en ella y contra estos pretendo estrenar mi saña y furor, y perseguir acerbísimamente a los que oyeren la doctrina de este Redentor y le siguieren; y contra ellos ha de ser nuestra guerra sangrienta hasta el fin del mundo. En esta nueva Iglesia he de procurar sobresembrar mi cizaña, las ambiciones, la codicia, la sensualidad y los mortales odios, con todos los vicios de que soy cabeza. Porque si una vez se multiplican y crecen los pecados entre los fieles, con estas injurias y su pesada ingratitud irritarán a Dios para que les niegue con justicia los auxilios de la gracia que les deja su Redentor tan merecidos; y si con sus pecados se privan de este camino de su remedio, segura tendremos la Vitoria contra ellos. También es necesario trabajemos en quitarles la piedad, y todo lo que es espiritual y divino; que no entiendan la virtud de los Sacramentos, o que los reciban en pecado, y cuando no le tengan, que sea sin fervor ni devoción; que como estos beneficios son espirituales, es menester admitirlos con afecto de voluntad, para que tenga más fruto quien los usare. Y si una vez llegaren a despreciar la medicina, tarde recuperarán la salud, y resistirán menos a nuestras tentaciones; no conocerán nuestros engaños, olvidarán los beneficios, no estimarán la memoria de su propio Redentor, ni la intercesión de su Madre; y esta feísima ingratitud los hará indignos de la gracia, e irritado su Dios y Salvador se la niegue. En esto quiero que todos me ayudéis con grande esfuerzo, no perdiendo tiempo ni ocasión de ejecutar lo que os mando.
No es posible referir los arbitrios que maquinó el dragón con sus aliados en esta ocasión contra la santa Iglesia y sus hijos, para que estas aguas del Jordán entrasen en su boca. Basta decir que les duró esta conferencia casi un año entero después de la muerte. de Cristo, y considerar el estado que ha tenido el mundo y el que tiene después de haber crucificado a Cristo nuestro bien y maestro, y haber manifestado su Majestad la verdad de su fe con tantas luces de milagros, beneficios y ejemplos de varones santos. Y si todo esto no basta para reducir a los mortales al camino de la salud, bien se deja entender cuánto ha podido Lucifer con ellos, y que su ira es tan grande, que podemos decir con san Juan: ¡Ay de la tierra, que baja a vosotros Satanás lleno de indignación y furor! Mas ¡ay dolor, que verdades tan infalibles como estas y tan importantes para conocer nuestro peligro, y excusarle con todas nuestras fuerzas, estén hoy tan borradas de la memoria de los mortales con tan irreparables daños del mundo! El enemigo astuto, cruel y vigilante; ¡nosotros dormidos, descuidados y flacos! ¿Qué maravilla es que Lucifer se haya apoderado tanto del mundo, si muchos le oyen, le admiten y siguen sus engaños, y pocos le resisten, porque se olvidan de la eterna muerte que con inculpable indignación y malicia les procura? Pido yo á los que esto leyeren, no quieran olvidar tan formidable peligro. Y si no le conocen por el estado del mundo y sus desdichas, y por los daños que cada uno experimenta en sí mismo, conózcalo a lo menos por la medicina y remedios tantos y tan poderosos, que dejó en la Iglesia nuestro Salvador y Maestro, pues no aplicara tan abundante antídoto, si nuestra dolencia y peligro de morir eternamente no fuera tan grande y formidable.
“MÍSTICA CIUDAD DE DIOS”
Año 1888

lunes, 13 de febrero de 2017

FATIMA 100 AÑOS Y EL PRINCIPIO DEL FIN.



QUIEN COMO DIOS... NADIE COMO DIOS....

Padre Fortea: ¿Es Francisco un falso Papa? ¿Qué opina del Sedevacantismo?



QUIEN COMO DIOS... NADIE COMO DIOS....

VÍDEOS PARA LA REFLEXIÓN BUSCANDO LA UNIDAD Y NO LA DIVISIÓN...

QUIEN COMO DIOS... NADIE COMO DIOS....

COMPARTO ALGUNAS VIDEOS DE CONFERENCIAS DE MONSEÑOR SCHNEIDER Y OTROS INTERESANTES

Mons Athanasius Schneider (En Méjico, 2 de febrero de 2017) con intérprete español

Hace su exposición y luego contesta las preguntas de los asistentes

Video de la conferencia completa: https://www.youtube.com/watch?v=hfBYMGtsnPA  (105 min.)

Mons. Schneider. María vencedora de todas las herejías (conferencia completa) audio español 

Conferencia en Sevilla, España, el 11 de diciembre de 2016 organizada por adelantelafe.com


LA MASONERÍA: ARMA DE SATANÁS por Mons. Athanasio Schneider (parte específica de esta última)


A continuación la misma conferencia dividida por partes para ver por temas:

SOBRE LA AMORIS LAETITIA Mons Athanasius Schneider 

(Conferencia de Méjico, parte específica que habla sobre la polémica Exhortación Apostólica)


Sobre Lutero en la Iglesia Mons Athanasius Schneider


Devoción al Inmaculado corazón de María (Monseñor Atanasio Schnëider) 1a. parte sólo sobre la Conferencia


Burke, con coraje y claridad, (a diferencia del que ya sabemos) contesta preguntas.(subtit. español)

Publicado el 19 dic. 2016
El jueves 15 de diciembre en el programa de EWTN, "The World Over with Raymond Arroyo," el Cardenal Raymond Burke respondió a los que lo critican dentro de la Iglesia por haber presentado las "dubia" al Papa Francisco (y el Papa también recibe palos, no vayan a creer).


¿Acuerdo canónico a la vista?


10/02/17

Hemos Visto
Escrito por Hemos Visto
nero de 2017, Mons. Bernard Fellay otorgó una entrevista a un programa de radio de una cadena independiente de Francia. Durante ese breve diálogo el Superior General de la FSSPX respondió algunas preguntas que dieron pie a interpretaciones en el sentido de un cercano final de las largas negociaciones para una regularización canónica. Puede leerse enteramente en francés en este link del sitio oficial, DICI.
Para introducir la cuestión haremos la traducción de los párrafos más relevantes sobre estos puntos.
Pregunta: El 21 de noviembre pasado, por medio de la carta Misericordia et Misera, el papa Francisco ha renovado a los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X los poderes para conferir válida y lícitamente las absoluciones sacramentales. Al mismo tiempo la declaración post-sinodal Amoris Laetitia, acuerda, bajo ciertas condiciones, la posibilidad de que los divorciados recasados puedan acceder a la santa comunión no es ciertamente un texto que lo satisfaga. ¿Cómo interpreta Ud. estos actos a priori contradictorios?
Mons. Felllay: A riesgo de engañarme, pienso que provienen del mismo movimiento. Y ese movimiento es la preocupación del Santo Padre por los rechazados de todos lados.
Pregunta. ¿Por las periferias?
Mons. Fellay: Eso es. Por las periferias. Y, en o que hace a nosotros, estamos en las periferias materiales, no estamos más en prisión, pero somos rechazados, digamos, por la corriente dominante en la Iglesia. Y en ese sentido, estamos marginados. Creo que, aunque me puedo engañar, que esto viene de su preocupación por las personas sobre las que el papa reprocha a la Iglesia, digamos a su modo, el haber olvidado o mirado de reojo. […]
Pregunta: En esta reflexión de sus relaciones con Roma, el papa Francisco les ha hecho la proposición de un prelatura personal para la Fraternidad San Pío X. Esta situación canónica los conservaría en una independencia total ante los obispos. Mons. Schneider, que ha visitado varios de sus seminarios, los ha exhortado a aceptar satisfactoriamente en un 100%. ¿Existe el riesgo de que se cree una Iglesia autónoma, autocéfala, en caso de que perdure esta situación, digamos, de distanciamientos constante ante Roma, el papa, la curia, los obispos, etc.? ¿Consideran que para firmar un acuerdo con la Santa Sede debe darse la elección de un Pío XIII, aunque esta aspiración no sea más que una hipótesis de trabajo?
Mons. Fellay: Pienso que no es necesario que (para llegar a un acuerdo) todo esté en regla en la Iglesia, que todos los problemas esté solucionados. Pero, sin embargo, hay un cierto número de condiciones que son necesarias y para nosotros esenciales, las condiciones de la supervivencia. Por lo que he hecho saber a Roma sin ambigüedad ninguna, de la misma manera que Mons. Lefebvre lo había dicho en su tiempo, hay una condición sine qua non. Es decir, que si esta condición no se da, no nos movemos.
Y esta condición es que podamos permanecer como somos. Es decir: consevar todos los principios que hemos mantenidos para conservarnos católicos. Tenemos efectivamentes graves reprocher parar hacer a lo que pasó después del Concilio: la manera en que se condujo el ecumenismo, por ejemplo; el llamado a la libertad religiosa, que es un término muy complicado, que regula la relación de la Iglesia y el Estado; la libertad de dar o no dar, y a qué título a algunos, la libertad de profesar su religión. La Iglesia explica que en ciertas circunstancias se debe tolerar, y podemos decir que hoy, dada la situación, la confusión…, esta tolerancia debe ser muy grande, pero cuando uno tolera, tolera un mal. No se puede decir que sea un bien. Y para cierta religión, no vamos a decir cual, cuando comienza a abundar, se convierte en un argumento de terror. Así pues, haremos bien en considerar todo esto.
Yo pienso que avanzamos por ese lado en la buena dirección. Roma está en tren de levantar el pie. Es algo bastante nuevo, de un par de años. No decimos que no haya problemas, no solamente problemas, sino también las proposiciones enunciadas por el Concilio, que ya no son criterios de catolicidad. Esto es decir, que tenemos el derecho de no estar de acuerdo y sin embargo seguir siendo considerados católicos. Es esto precisamente el conjunto de problemas sobre los que disputamos.
Ahora, ¿hay un cisma o un riesgo de establecimiento de una Iglesia paralela? Luchamos contra eso, y yo mencioné el problema ante el papa mismo. Y ambos estamos de acuerdo. Ya ha establecido un cierto número de disposiciones prácticas que hacen practicamente imposible el cisma. Es decir, que en la práctica, en los actos de todos los día, nos manifestamos a Roma, mostramos nuestra sumisión, reconocemos la autoridad, y no solamente en la misa al conmemorar el nombre del papa y del obispo del lugar en el canon.
Tiene el ejemplo del papa que nos ha dado del poder de confesar. También los actos jurídicos. Es un poco complicado de explicar, pero puede ocurrir que un sacerdote cometa actos delictivos, y nosotros informamos a Roma; Ella nos ha pedido que juzguemmos nosotros este caso. Estas son verdaderamente relaciones normales. No es solo la confesión. Es un hecho. Se ha confirmado que superior general puede ordenar libremente a los sacerdotes de la Fraternidad, sin pedir permiso al obispo del lugar. Es un texto de Roma que no ha sido publicado, pero que permite a la Fraternidad ordenar lícitamente. Estos son los actos jurídicos realizados, que son canónicos y ya están hechos. Y que ya, a mi criterio, suprimen la posibilidad de un cisma. Evidentemente esto se debe garantizar, con toda seguridad.
Pregunta: Entonces, concretamente, hoy qué falta?
Mons. Fellay: Falta el sello. Y después justamente, la afirmación clara de que se nos respetarán estas garantías.
Pregunta: ¿No es el papa quien puede colocar ese sello y dar esa garantía?
Mons. Fellay: Está en el papa hacerlo, sí.
A poco de esta entrevista, Mons. Guido Pozzo, Secretario de Ecclesia Dei, pareció salir a confirmar la existencia de un acuerdo a firmarse en forma inminente. De esa entrevista llaman la atención las frases en las que el funcionario vaticano contradice a Mons. Fellay afirmando que las ordenaciones sacerdotales y otros actos sacramentalees siguen siendo “ilícitos” (lo cual no podría ocurrir con un permiso de la Santa Sede como el que Mons. Fellay refiere como ya en vigencia, aunque no publicitado).
“«La Santa Sede – spiega il segretario di Ecclesia Dei – permette e tollera le ordinazioni sacerdotali della Fraternità San Pio X, pur continuando a ritenerle valide ma non lecite, previa comunicazione dei nomi degli ordinandi al vescovo del luogo. Papa Francesco ha concesso la legittimità soltanto dell’amministrazione dei sacramenti della penitenza e dell’unzione degli infermi. Proprio perché tutti gli altri atti sacramentali oltre che validi diventino anche legittimi è necessario arrivare a una soluzione canonica che configuri la Fraternità». Mons. Pozzo comentando la entrevista de Mons. Fellay. (Fuente, Vatican Insider).
Sobre la fechas de firma del supuesto acuerdo, Rorate Caeli ha dado inclusive algunas hipotéticas.
Nueva entrevista de Mons. Fellay en Radio Courtoisie
Ciertamente estas declaraciones dispararon, como hemos dicho en otro lugar, una cantidad de especulaciones tanto de la prensa laica como de los periodistas que conforman la blogosfera tradicional. Por poner casos muy significativos, mientras el Prof. Roberto de Mattei aconsejaba indirectamente a Mons. Fellay no firmar ningún tipo de compromiso canónico con un papa que no respeta la ley, desde Rorate Caeli, su fundador, New Catholic, abogaba por aprovechar esta oportunidad para que la FSSPX se integre a la Iglesia en una situación de regularidad canónica.
Resulta interesante observar que en Vatican Insider (notoriamente francisquista), donde aparecen las palabras de Mons. Pozzo, se concluye la nota diciendo que ven en Mons. Fellay una actitud similar a la de Mons. Lefebvre cuando en 1988 firmó un acuerdo con el Card. Ratzinger y luego lo denunció al día siguiente. Lo que hace pensar que a los ojos de quienes encarnan el pensamiento de cierta línea de la Iglesia, la actitud del Superior General, aunque negociadora, es dudosa. “La posizione di Fellay appare invece più in linea con quella del fondatore, l’arcivescovo Lefebvre, il quale nel 1988 era praticamente giunto a un accordo con l’allora cardinale Joseph Ratzinger, Prefetto della Congregazione per la dottrina della fede, poi saltato all’ultimo momento.
Evidentemente se hizo necesaria una aclaración más extensa, en este caso una entrevista de 60 minutos, de radio con el P. Lorans, a cargo de DICI. Publicada por ahora en inglés y francés. De esta larga charla tomamos algunos párrafos relevantes como para complementar el cuadro de situación.
Padre Lorans: Ud. habla de una sociedad marcada por la esterilidad en el más concreto sentido de la palabra: no más niños, no más fecundidad: es una forma de suicidio. ¿Incluye a la Iglesia? ¿ Está también Ella afectada y encaminada a un suicido por infecundidad? ¿Especialmente desde que hay tan pocas vocaciones?
Mons. Fellay: Sí, exactamente. Podemos ver que al adoptar las ideas modernas, la mentalidad moderna que vino con el Concilio –estas ideas ya estaban latentes antes, y el Concilio más o menos las incorporó, y así al final entraron realmente en la Iglesia con y gracias al Concilio- estas ideas del mundo moderno, estas ideas modernas tienen los mismos resultados. Puede parecer menos visible, pero no, el resultado está allí: seminarios vacíos, iglesias vacías, conventos y sociedades religiosas en estado de extinción o en vías de extinción. Hay tantas. Es un fenómenos que está presente hoy y que va en paralelo con lo que ocurre en la sociedad. En tanto la Iglesia parece rechazar, más o menos tímidamente, a veces con fuerza, los ataques contra la ley natural. Hay aún una lucha entre el mundo y la Iglesia. Todavía existe, por lo tanto no es exactamente lo mismo, pero hay un desarrollo paralelo. Y no dudo en decir que cuando la resistencia ceja, los frutos, los malos frutos, vienen del mismo espíritu, el espíritu del mundo.
Lo interesante en la economía de la salvación es que el orden que debemos seguir para obtener la salvación y la vida eterna implica la muerte. Eso es lo que ellos ya no quieren. Quieren obtener la vida sin morir.
Lorans:¿De modo que niegan el “a menos que la semilla muera”?
Mons. Fellay: Exactamente. Eso es exacto. Ese es el problema de la Iglesia moderna.
Lorans:Y por lo tanto la semilla se mantiene sola y no lleva fruto. Se vuelve estéril
Mons. Fellay: Exactamente. No lleva fruto ya y se vuelve estéril. Todo el asunto está allí. Tan pronto como un obispo conservador abre un seminario en el que sostiene el orden y requiere una cierta disciplina, el seminario se llena. Pero ¡tan pocos obispos han entendido esto! Los otros no quieren ni oír hablar de ello: prefieren permanecer estériles. Estoy convencido de que no entienden por qué no funciona. Pero nosotros lo entendemos muy bien.
Lorans:Ud. dice que ellos se niegan al sacrificio; hubo mucha charla sobre la familia en el último Sínodo.¿Es lo mismo con la exhortación post-sinodal Amoris Laetitia: el rechazo de la disciplina, la autoridad, la enseñanza de Cristo y el sentido del sacrificio?
Mons. Fellay: no creo que sea un problema de principios. Es un poco un suceso inusual. Trataré de explicarlo. Lo que veo en el papa hoy, en el Papa Francisco, es su cuidado por las almas, pero especialmente por las almas que son rechazadas, y por lo tanto están solas, que son apartadas, despreciadas o simplemente en dificultad. Lo que él llama “periferias existenciales”. ¿Es realmente esta la oveja perdida? ¿Está el Papa Francisco dejando el rebaño de las 99 otras ovejas, pensando que es allí donde él debe estar, cuidando a la oveja perdida? ¿Es esto lo que está pensando? Digo que puede ser. No estoy tratando de dar una respuesta completa
De modo que tenemos un papa que tiene problemas con la ley que hiere a la humanidad, por decirlo así, y que trata de ver si hay o no otro camino –no para deshacerse de la ley, no creo que esa sea su idea- sino ver si hay otro camino para ellos. Estoy tratando de entender lo que hace, pero no es fácil.
Lorans: Hablando de permitir a la Fraternidad entrar, naturalmente no podemos evirar el tema de las ofertas canónicas que se han hecho; hay rumores de una prelatura y recientemente Mons. Schneider dijo que lo había invitado a aceptar las propuestas canónicas pronto y a no ser demasiado exigente, o en cualquier caso, no esperar que todo esté perfecto. ¿Dónde están las cosas hoy? ¿Realmente recibió Ud. una invitación? Y en tal caso, ¿la unión doctrinal se convertirá en un tema secundario? ¿Cuál es exactamente la posición de la Fraternidad?
Mons. Fellay: en lo que respecta a Mons. Schneider, no me ha escrito por mucho tiempo, hace más de un año, quizás hace un año. No he recibido nada reciente de él. Recientemente no, nada.
Además de esto, la estructura no es el problema. La estructura, pienso, está bien establecida; hay aún algunos puntos, digamos, algunos puntos sutiles. La idea general es, realmente, adecuada, sirve a nuestras necesidades. Por esta parte estoy satisfecho. Pero de nuevo, están los detalles que necesitan mejorar y los temas que aún necesitan ser discutidos. El problema no es con esta estructura que nos están ofreciendo. ¡Si ese fuera el único problema diríamos “sí” al momento.
Pero no es el problema.
El problema es, nuevamente, la batalla de las ideas. ¿Acaso la Iglesia que por cuarenta años ha impuesto un modo de pensar, el modo de pensar modernista contra el que nosotros peleamos, contra el cual, o a causa del cual nos han declarado cismáticos y todo eso, fuera de la Iglesia; está esta Iglesia lista, sí o no, para dejarnos continuar nuestro camino?
Mons. Lefebvre solía decir “déjennos hacer la experiencia de la Tradición”. ¿Van a dejarnos, sí o no? ¿O acaso nos están esperando a la vuelta del camino, y nos dirán mañana que debemos “entrar en línea”? ¿Aceptar aquello contra lo que hemos estado peleando durante cuarenta años? Algo que no estamos dispuestos a conceder.
Todo está allí, realmente; allí es donde está la pregunta. Con estas nuevas y más abiertas actitudes, cuando nos dicen que ciertas cosas no son exigibles para ser considerados catóicos, parace que se estuviera abriendo un camino. ¿Bien, es solo una puerta o es realmente un camino? ¿Es este camino seguro? Quiero decir, ¿vamos a poder seguir siendo lo que somos? Para nosotros es obvio que esto no es el final.
El error permanece. Así estamos hoy, justo como antes, así de convencidos de que hay errores que se han dispersado por toda la Iglesia y la están matando.
Y por supuesto, entendemos que lleva tiempo purificar y corregir estos errores, lo entendemos. Los hombres no pueden cambiar así nomás; hoy se han impuesto toda clase de malos hábitos, (que obstaculizan) inclusive volver a la santa liturgia.
Entendemos bien que esto no puede ser hecho de la noche a la mañana. Por eso, si las cosas llevan tiempo, eso es una cosa, pero ¿es esa la intención? ¿Es la intención apartarse de este modo de pensar impuesto por el Concilio?
Y vemos, al menos en boca de voces autorizadas, digamos así, voces que deciden, que están diciendo, “No, no. No, no; seguiremos estas mismas líneas de pensamiento”. De modo que permanecemos fuera de la ley. Si bien tolerados, pero fuera de la ley, en las afueras.
Luego ¿las cosas van a permanecer como están? ¿Las cosas van a cambiar? ¿O mañana vamos a ser tragados por este movimiento, lo digo una vez más, que está matando a la Iglesia? Esa es la cuestión. Y hasta tanto tengamos una respuesta suficientemente clara, no podemos seguir adelante.
[…]
Comentario Druídico: Más allá de que las explicaciones de Mons. Fellay sobre la benevolencia de Francisco hacia la FSSPX suenen algo ingenuas, el resto de sus explicaciones nos dan luz sobre dos hechos interesantes:
– La crisis dentro de la Iglesia conciliar se siente cada vez con mayor inquietud. En esto Francisco a sido un notable catalizador. Sus actos autoritarios recientes lo han puesto en evidencia de un modo muy claro.
– En el futuro de la FSSPX, tanto por los dichos de Mons. Fellay como por el clima interno de desconfianza hacia Francisco, hoy por hoy compartido por la enorme mayoría del sector conservador y tradicional, no parece avistarse la firma de un acuerdo canónico, porque deriva doctrinal que obstaculiza esta regularización, lejos de amainar arrecia con más fuerza.